Contiene: Las miradas perdidas -- Amo la superficie -- Los paseos -- La plaza del mercado -- No sabes de que lejos he llegado -- Vendrá la muerte -- Carta a César Vallejo -- Sonetos de la pobreza -- Príncipe oscuro -- Variaciones sobre el tiempo y el mar -- El mediodía -- Visitaciones -- La jicotea -- Voces Cubanas -- Su ligereza de colibrí -- El mercado de Cristina -- Sitio -- Grabados para el diario de un niño -- Al presidente Ho Chi Ming -- En la muerte de Ernesto, Che Guevara -- Ofelia.
Mejor conocida como Fina, García Marruz nació en La Habana, Cuba, el 28 de abril de 1923, su educación primaria la hizo en el Colegio Sánchez y Tiant, después su bachillerato en el Instituto Habana, señala el portal de escritores.org.
Cuentan que desde pequeña sintió conexión con las letras y el comportamiento social, por ello se enfocó en las Ciencias Sociales, doctorándose en dicha área en la Universidad de La Habana, en 1961.
En su juventud, la poeta estaba relacionada con la música y literatura, rodeándose de jóvenes poetas que crearon un referente con la visita a La Habana del escritor español Juan Ramón Jiménez (1881-1958), en 1936.
Trabajó en la redacción de la revista “Clavideño”, también fue parte del grupo de poetas de la revista “Orígenes”, en la cual participaban varios escritores intelectuales de su generación, como José Lezama Lima (1910-1976), Eliseo Diego (1920-1994), Gastón Baquero (1914-1997) y Ángel Gaztelu (1914-2003).
En su época universitaria conoció al que sería su esposo y con quien estableciera una familia, el poeta, narrador y ensayista Cintio Vitier (1921-2009).
De acuerdo con los conocedores de su obra, los primeros trabajos de Fina se distinguen por su peculiaridad y originalidad, y por realzar la espiritualidad; en ese rubro destaca “Poemas” (1942) y “Transfiguración de Jesús en el Monte” (1947).
El trabajo poético lo realizaba al mismo tiempo que sus investigaciones sociológicas “Las miradas perdidas” (1944-1951), Visitaciones, Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba, La Habana (1970).
Otra biografía consultada señala que a partir de 1962 inicia su trabajo como investigadora en la Biblioteca Nacional “José Martí”, así como en la Sala Martí y el Anuario Martiano, dirigido por su esposo, al mismo tiempo que da clases en la Universidad de La Habana.
Su conocimiento de la cultura cubana le permitió colaborar como investigadora literaria en el Centro de Estudios Martinianos, creando un equipo de trabajo que realizó la edición crítica del legado literario de José Martí (1853-1895). Fuente: Contacto Hoy.
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